
El Bullying o acoso escolar, es un mal que ha ido en aumento en nuestro país, principalmente entre los jóvenes de 13 a 16 años que pueden sufrir de esto en sus colegios o liceos. El bullyng no distingue clases sociales, se puede dar en cualquier rango social, por lo tanto debemos estar atentos para que este mal no afecte a los integrantes mas jóvenes de nuestra familia.
El Bullying es cualquier forma de maltrato, tanto psicológico, verbal o físico, producido entre escolares, de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado. Este maltrato tiene que ser permanente en el tiempo y como tal, usa varias formas para utilizarse, los cuales en la mayoría de los casos suelen entremezclarse:
Físicos (golpes, empujones, robos)
Verbal (Insultos, amenazas)
Relacional (exclusión social, rumores)
Tecnológico (agresiones en paginas web personales, a través de celulares, etc.)
Ninguno de estos aspectos se debe considerar bullying, a menos que sean permanentes en el tiempo.
Según un estudio realizado el año 2007 en Chile, echo por el ministerio del interior se dio a conocer las siguientes situaciones:
el 10,7% de los estudiantes reportan haber sufrido bullying de parte de sus compañeros, presentándose un 7,6% en colegios particulares, un 9,8% en subvencionados y un 12% en municipales.
Recuerdo cuando pequeño, también sufrí de esto en mi colegio, había un niño (típico matón del curso) que siempre me molestaba, me maltrataba de muchas formas, pero decidí un día enfrentar esta situación, hable con mis padres y ellos me apoyaron, al final logre salir victorioso de la situación.
Creo que debemos combatir este mal en conjunto como sociedad, los padres deben preguntarles a sus hijos lo que les pasa durante el día para así detectar estas situaciones, es fundamental que compartan con sus hijos, a pesar del poco tiempo que dispongan, y los hijos deben sentir la confianza y vencer el temor y contar de estas situaciones a sus padres o a los profesores de los colegios, para que de una buena vez estas situaciones se terminen, cabe recordar que muchos adolecentes han optado por quitarse la vida debido a estos constantes maltratos, si tan solo uno de nosotros los hubiéramos ayudado, quizás la historia hubiese sido distinta.
Es necesario que nos comprometamos como sociedad a acabar con este mal de una ves por todas.




